20.1.12


“Porter & Dolly” y la distorsión
La distorsión empezó en 1980, con el disco de Porter Wagoner y Dolly Parton titulado enigmáticamente “Porter & Dolly”. Lo mejor de los años 80 es su recuerdo. Como ocurre con los viajes o con las películas de superhéroes. La foto de “Porter & Dolly” es casi un alivio, el aire comprimido de toda esa década. Es mucho más que una teoría científica que demuestra irrefutablemente que la memoria envasa la atmósfera del pasado pero su conservación degrada algunos de los elementos básicos: dióxido de carbono, una pequeña cantidad de monóxido de carbono, nitrógeno... que con el paso del tiempo provocan un efecto invernadero -y oxidación y ácido sulfúrico y partículas de azufre-, y entonces deviene la gran distorsión de la realidad. Por eso en los años 90 la distorsión fue el ingrediente básico de la música pop. Una consecuencia emocional al siempre crudo hiperrealismo. Creemos que la historia es más compacta que el presente, imaginamos un pasado uniformado, un código social prístino, una gama de colores identitaria, unos hábitos idiosincrásicos y una rutina diaria emblemática hasta en el aburrimiento. Pero no es así desgraciadamente, y aunque así lo fuera ni siquiera arreglaría nuestra desazón en gerundio fruto del amorfismo diario y del horizonte desenfocado y de esta convivencia forzosa de eras y miradas y andares y colores que son imposibles de combinar entre los que creemos sobrevivir al contrario de en otros tiempos. Pero siempre fue lo mismo, la realidad es una convención, como las décadas. Nunca ha existido tal homogeneidad. Los años 80, como todos los años de la existencia humana, se almacenan en obras de arte, y así fantaseamos con climas ficticios, bandas sonoras que navegan en la máquina del tiempo y planos de una filmación soñada que no rompen la ilusión de secuencia. Pero mientras en un lado del mundo Porter Wagoner y Dolly Parton cantaban a dúo, en Oriente, en Japón, salía al mercado Pac-Man, el videojuego de arcade más exitoso de todos los tiempos, en Australia un bebé desaparecía raptado por una subespecie de lobo descendiente del lobo asiático, y en China celebraban el año del mono. El primer disco de Sonic Youth es de 1982 aunque nadie les hizo ni caso hasta los 90, porque ellos se adelantaron a la distorsión -estaban hartos antes, parece claro. Y cada primera década de siglo se produce una regresión nostálgica al pretérito imperfecto pero idealizándolo, tal y como sucedió a partir de 2000. Y luego llega la depresión, causa de esa “vuelta a la realidad"-en esa expresión están todas las claves, toda la comicidad del mundo. Si ni siquiera están juntos Porter Wagoner y Dolly Parton en la portada de su propio disco a dúo, sólo son dos fotos diferentes que luego juntaron porque el disco es un acuerdo contractual al que llegaron después de que Dolly dejara la banda de Porter en 1974 (cuando yo nací). Lo cual tampoco me parece mal para comenzar la década de Regreso Al Futuro coherentemente.