Bailando al atardecer / Dancing in the Dusk
Casi acierto con una piña en pleno torso a un gato salvaje, pelirrojo raído, que intenta violar a Agatha, la gata de Paco L. y Muni C., que acaba de parir dos gatos que embaucarían al más acérrimo enemigo del reino animal, y está en celo otra vez, atrayendo a toda clase de felinos errantes, muy desconfiados porque, supongo, saben bien que de ellos conviene desconfiar mucho más. También toco mi nueva guitarra acústica, una Ovation negra de ensueño que me ha caído del cielo, digamos; tipo Ray Davies, Fleetwood Mac, Nick Lowe o así, extremadamente elegante desde que se levanta hasta que se acuesta, que se ha colado en nuestra embriagada grabación con afán protagonista. Y me alimentan, en la sombra de una palmera, de flanes de queso, espinacas enrolladas en pasta filo, atún en salsa verde picona, chalupas y sopas de tomate con albahaca o menta, mientras acabamos definitivamente las mezclas de las nuevas canciones. The Guinea Pig pasó unos días con P., M. y yo, grabando con el bajo barítono y la garganta de gárgaras algunas pistas imantadas en la elefantiásica mesa de mezclas que alberga 14 ó 15 canciones palpitantes. También pasó por aquí la sección de viento, "trompeta y trombón crepusculares" puedo escribir sin miedo a pasarme de rosca, porque de eso se trataba, de bailar al atardecer. Más las apariciones celestes de Micha, el musicólogo holandés amigo de P., el que le arregla todos los aparatos del estudio (compresores, válvulas, cables de cien pies...), responsable de algunos órganos agudos del disco, y del sintetizador ameba, comunmente denominado Omnichord. Y Maxwell Smith, al que nosotros fuera de sí llamamos Maxwell Smart, multi-instrumentista británico militante en setecientas bandas de rock, que aquí toca ante todo el rhodes y alguna percusión de máxima seguridad. Y ayer se marchó el gran Jerry Maguire después de haber pasado el fin de semana y de haber escuchado, en casi absoluta primicia*, el nuevo disco entero y en orden; además sumergió sus pies en el mar, la nuez en cebada y nos dio mucha paz y logística [*el primero fue Marcos C. de Mushroom Pillow, la segunda visita de la grabación, una estancia fugaz pero muy fecunda e hipercalórica]. Y dentro de unos días viene Miss A.B., nada menos, a quien enseñaré por fin a todo volumen "Safe and Sound" con impaciencia, y fotografiará el carpe diem en azul piscina, y al cabo de unos días de descanso y tregua regresaremos juntos con mi disco pintado en dos grandes cintas analógicas conservadas en una nevera portátil. ¿Se me nota el arrebato?

I almost hit the trunk of a worn red-haired wild cat that tries to rape Agatha, Paco L. and Muni C.'s cat. She just gave birth to two little kittens that would swindle anyone, even an staunch enemy of animals, and she is in heat again so every wandering wild feline is attracted to her. These felines are so wary because, I guess, they know indeed that nobody should trust them. I also play my new acoustic guitar, a fantastic black Ovation, heaven-sent, so to speak, kind of Ray Davies, Fleetwood Mac, Nick Lowe, extremely elegant, always groomed and dressed. It has slipped in our intoxicated recording with the effort of a main character. And I eat, in the palm tree shade, cheese custards, rolled up spinaches, tuna with green spicy sauce, 'chalupas' and tomato soups with mint or basil, while we finish the mixing of the new songs once and for all. The Guinea Pig spent some days with P., M. and me, recording with the baritone bass and the gargle throat some magnetic tracks of the giant turntable that houses 14 or 15 beating songs. Wind section also passed this way, "twilight trumpet and trombone" I can say because I'm not scared of going too far, it is about that, dancing in the dusk. And the appearances of Micha, the Dutch musicologist friend of P., the one who fixes up all the studio stuff (compressors, tubes, centipede cables...), who plays some high-pitched organs in the album, and the amoeba synthesizer, ordinary called Omnichord. And Maxwell Smith -when we are beside ourselves we call him Maxwell Smart-, a British multi-instrumentalist that have played with seven hundred rock bands, here he plays above all rhodes and some high security percussion. And yesterday Jerry Maguire left, he spent the weekend with us, listened to the whole album, arranged and exclusive*; he also submerged his feet in the sea, his apple in barley and he gave us peace and logistics [*the first one who listened to the new album was Marcos C. from Mushroom Pillow, the second visit of the recording sessions, fleeting but prolific and hight calorie day and a half]. And no less than A.B. is forthcoming, I will turn the volume up and show her at last "Safe and Sound" impatiently, and she will take swimming pool blue color photos of the 'carpe diem' and after some days of rest and break we'll come back together with my album painted in two analog tapes preserved in a portable fridge. Do you find me captivated?