Mis canciones de animales a lo mejor
Especies salvajes en vías de ficción resguardadas en cautividad, conservadas al vacío, en el abismo de los cantantes que andan sueltos, donde hiberna el eco de una obra magna de Brian Wilson junto a un oso de pupilas verticales y pelaje negro y blanco. Fantaseo con el panda rojo, la mascota de los festivales internacionales de Darjeeling, y con un paisaje en dos dimensiones de flores asombrosas que se esconden en una pequeña franja costera de California, de color amarillo cegador. Donde el pez azul bucea, y puebla los abismos, como un fósil viviente, tan cerca del pez trípode, y convive con el pulpo gelatinoso gigante, a 900 metros de profundidad, más o menos.

En la otra punta del mundo un gusano retorcido adquiere forma de espiral, de una aleación mineral. Y en casa de una señora adicta a la laca y a los velos, un chimpancé enmarcado en un hábitat de encaje gesticula un alegato que tiene como estribillo “nada-menos-que-flores-nada-menos-que-flores-nada-menos-que-flores"... (“Naked”, Talking Heads). Dos ‘odocoileus virginianus’, mucho más activos en las primeras horas de la mañana y en las ultimas del día, colorean recortables de Bruce Springsteen, Richard Thompson o The Minutemen (“The Brave and the Bold”, Tortoise & Bonnie Prince Billy).

Un pony fundido a rosa anudado a un detector de metales (“Poor Fricky”, East River Pipe). Una estampa de caballos salvajes, capaces de diferenciar sabores dulces, amargos, salados y ácidos, sueñan con ser águilas (“Sometimes I Wish We Were An Eagle”, Bill Callahan) y una estampida de elefantes mitológicos anuncia desastres naturales (“Armed Forces”, Elvis Costello).

Tres perros sin dueño bebiendo de un embarcadero (“Six”, Papa M). Un ave imponente descansa plácida en una rama invisible, porque sabe que el mundo no se acabará nunca, gracias a titanes como Bjorn Borg, maestro en las jugadas a contrapié (“The World Won't End”, Pernice Brothers). Cinco mirlos sobreviven en la nieve escuchando canciones que hablan de un mundo a lo mejor (“In the Maybe World”, Lisa Germano). Una liebre pelirroja, terrestre, solitaria, de cola corta como una bola de algodón, cuida, escondida, nuestro porche trasero (“Lookaftering” Vashti Bunyan). Mientras, el vuelo imaginado de un águila amenaza el horóscopo chino de dos protoconejos (“Enjoy Your Rabbit” Sufjan Stevens).

(Y de mi propia jungla recuerdo dinosaurios, serpientes, anguilas, pájaros, escarabajos, luciérnagas, y próximamente ballenas, arañas, moscas, conejos, elefantes…).
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