Vaudeville: melod铆as folcl贸ricas de la era electr贸nica
Sasha Grey dice que empez贸 a escribir-se a los 11 a帽os, en 1999, El A帽o del Conejo, seg煤n el hor贸scopo chino (igual que este 2011). Lo hac铆a sin saber muy bien qu茅 estaba haciendo, confiesa m谩s o menos con voz sugerente en este v铆deo, pr贸logo de sus memorias. A sus 22 a帽os, tiene vida m谩s que de sobra para haberle deparado 茅pica, h铆pica y comedia y melodrama, lo doy por hecho, todo esto lo digo yo, es una reflexi贸n ret贸rica la m铆a. Escrib铆a-se: en una suerte de actividad que manifestaba el brazo derecho o izquierdo (no s茅 si es diestra o zurda), si lo hac铆a a mano. O a m谩quina: con ambas manos si a esa edad registraba sus haza帽as en la computadora o en una m谩quina de escribir “desvencijada”: cuando leo este adjetivo normalmente me fumigo. Y lo pongo entre comillas, en boca de otro, porque yo jam谩s lo dir铆a, luego esta vez su presencia fantasmag贸rica puede combatirse simplemente roci谩ndome con agua de rosas o mostaza o tabasco verde. SG tuvo ese p谩lpito, el de conservar su vida de ese modo, el de almacenar cada d铆a todo lo que conten铆an los bolsillos del pantal贸n ajustado o el escote y meterlo en una caja, disco duro o fotograf铆a o v铆deo o plastilina. Yo, tampoco s茅 por qu茅, igual que ella en cierto modo (suspiro) tengo una “debilidad” que procede de alg煤n lugar que no s茅 bien. Es un aullido que te envuelve, no procede claramente del este, o del oeste, o de las ant铆podas o de las profundidades o del m谩s all谩 (eso seguro que no) o del contrabando. Se activa del modo opuesto al de esta gran chica de nombre de pila que casi se inhala, se aspira, se inspira. Incluso de proceder tambi茅n muy contradictorio con respecto a uno de mis gigantescos est铆mulos, Daniel Johnston, al que localic茅 mucho despu茅s que a mi aullido pero me dio certeras pistas. Tambi茅n grab贸 casi cada fragmento, cada escena de su vida desde su infancia mucho antes incluso de que sus d铆as fueran cap铆tulos y las elipsis, secuencias. Yo, y al final ese es parte del sentido de todo porque inevitablemente somos seres humanos subjetivos que intentamos o no relacionarnos en sociedad como los animales en manadas, prefiero la memoria, y a veces me pregunto si la amnesia me dar谩 m谩s libertad. Realmente no s茅 por qu茅, ni siquiera aseguro que as铆 lo decida sino que en este caso s铆 que responde a algo que va m谩s all谩 de mi elecci贸n, me precede y me suceder谩. Es lo que dicen, creo, “naturaleza”. No es que no me importe o me pese en exceso el pasado imperfecto o no, sino que estoy inexorablemente atado al presente y ante todo aferrado a una cometa que sobrevuela el futuro. En fin, esto parece cosa seria de ciencia ficci贸n laber铆ntica, pero es mucho m谩s un musical c贸mico donde los personajes bailan son谩mbulos y sue帽an despiertos. Todo esto se resume en que, frente a Ella o a 脡l, yo prefiero, y dicho de una forma muy heterodoxa y libre, almacenar los misterios de la humanidad de otros y as铆 explicarme a m铆 mismo. Seguramente sea mucho m谩s confesional que Ella (que 脡l no lo s茅), aunque pretenda esconderme o resguardarme de los peligros de Occidente cavando un atajo para salvar el mundo que denomino SUPERLUV. Un camino donde se venden elixires homologados por Van Dyke Parks y otros productos presuntamente medicinales. Y se representan piezas breves, estr贸ficas con estribillo, en las que se alterna m煤sica artificial (hecha por el hombre), melod铆as folcl贸ricas de la era electr贸nica dividida en partes cantadas y n煤meros (primos) musicales. Como en el hillbilly, en esta sombra se viste como se puede, se habla como se quiere, se respira hondo y se dispara el rev贸lver por diversi贸n.