* Viviremos en un submarino y fumaremos opio
Me hace mucha gracia cuando a un concierto se le llama “gala”, me imagino el plumaje de un chaleco dorado que huele a cualquier spray de peluquería y el resplandor de una copa grotesca de cóctel de champán escanciado desde varios metros de altura y las pompas de angostura suspendidas en el aire iluminadas por unos focos cenitales en rojo y malva y el humo artificial con el que los promotores del evento crean un “clima” de influencia transgénica en el escenario que intuyen glamuroso y que tan sólo es incómodo y como mucho absurdo. Me contorsiono con la oligofrenia contagiosa de que a todos los supuestos músicos que publican discos se les denomine “artistas”, como si todos los delanteros tuvieran gol o todos los pretendidos cómicos una gracia devastadora o en su defecto una desgracia melodramática de la que reírse con crueldad pérfida o llorar de risa nerviosa; o todos los grafiteros “arte” y los cantantes jondos “duende” y los cantantes hondos una perfecta interiorización del “método de Stanislavsky”. También en otra dimensión desconocida me divierte sin sorna que muchas veces se nos defina como “cantantes”, ni más ni menos, a quienes cantamos, pero nunca se apunte “guitarrista”, o “pianista” o “bailarín” o “espectro” si aparte de cantar hacemos más cosas con más o menos talento e inspiración. Y sonrío ampliamente con cierta displicencia -aunque sé que esta actitud no es muy devota; claro, quizá sea por eso- cuando oigo o leo lo de “cantautor” si escribes canciones propias (algunas emocionantes) y las interpretas a veces acompañado de una banda pero otras veces solo sin compañía. Pero si es el caso de otro compositor e intérprete de las canciones que graba (casi todas muy-muy recapacitadas, medidas como una fórmula química de un ponche o una raíz cuadrada de la lista de la compra) sólo que éste normalmente toca con una banda que sin estar formada por adolescentes tienen todas las patologías adolescentes y acné utópico o pseudociesis, o sea, psicológico, y además les gustan todos los reality shows y el zapping y comen poco y reivindican todos los géneros de baile y cantantes melódicos de gusto atroz y talento en barbecho que son retóricamente contradictorios con lo que ellos practican y de los que no tienen ni un sólo disco en su casas ni una casete en la de sus padres ni un póster en la de sus tíos... entonces esta es una banda de rock & roll o de pop "moderno" con algún prefijo o sufijo; a veces hasta dicen que es una banda “genial” –y si fuera así este planeta es una tierra de genios y la mayoría no nos hemos enterado del satélite que habitamos. Y me gustan muchísimo, como al que le gusta el espectáculo de un reptil que caza animales pequeños, huevos de aves o incluso serpientes a serpientes, siempre y cuando los veas por la TV y si está codificado mejor, los que creen que los sintetizadores son “modernos”, porque son los mismos que creen que el fútbol es “el opio del pueblo”. Ojala entráramos todos una o varias veces a la semana en un estado de somnolencia durante 8 ó 14 horas y soñáramos con una joven china cosechando frutos de adormidera en Manchukuo, y la banda sonora fuera la partitura de la película Tron (1982).
* pic Wendy Carlos