Un piano para ahorrar peso
Hay cosas que ya no voy a hacer más, como viajar en globo, entendiendo el aire como un fluido. Tampoco en dirigible, porque me acuerdo del incendio del zeppelin Hindenburg. Además existen grandes cantidades de polvo cósmico en el espacio, y me da mucha alergia. Tampoco dragaré por debajo de la tierra, ni patinaré por canales sin agua, no quiero toparme con ninguna lombriz roja californiana, lo único peligroso de ese estado de ánimo, el californiano: ese reptil hermafrodita de cinco pequeños y grandes corazones y seis pares de riñones que no digieren la luz solar. Desde ahora me centraré en el fósforo, un elemento químico esencial, y antiguo nombre del planeta Venus. Ante todo en el fósforo rojo, que se utiliza en las cerillas, para encender LA LLAMA. Y observaré la combustión de una vela, ese elemento inflamable tan frágil que dura lo que tarda una araña en comerse una mosca, el fenómeno que se conoce como centelleo - sobre la pantalla de un radar.
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