conocí a laszlo kovacs en el boston garden cuando aún jugaba larry bird, a ambos nos llevaron nuestros padres el mismo día en sueños (éramos aún primitivos adolescentes subyugados). larry era nuestro jugador favorito y los boston celtics nuestro equipo favorito, porque era el más raro de todos, casi todos blancos y muy feos y no hacían jugadas atléticas, sino tirar de cuanto más lejos mejor para así tampoco tener que correr mucho al volver a defender. el parqué retumbaba como el bombo de pierrot, y nos despistaba bastante del partido, sobre todo porque el temblor movía exageradamente las tetas de las orondas señoras que estaban a nuestro lado, y ahí es donde realmente nos encontramos, mirando los turgentes pechos que nos rodeaban en un ejercicio bastante más poderoso que el de kevin mchale. las señoras percibieron nuestro primerizo esbozo de voyeurismo, y sonrieron de oreja a oreja a laszlo; a mí ni me miraron, creo que no estaba allí para ellas. será fruto de la casualidad, como casi todo, pero siete años y un día después checoslovaquia (laszlo nació allí) se dividió en dos y lo mismo tristemente ocurrió con su selección de baloncesto (no así con otros deportes que también practica con devoción laszlo kovacs, como la natación dessincronizada o la bicicleta estética), y el intenso dolor por su súbita extranjería le llevó en sueños a embarcarse de polizón en un crucero sin rumbo. y a mí también por causas muy diferentes que algún día contaré cuando me haya bebido algunas copas de más. laszlo tardó varios días en salir de la lata de cangrejos de río en la que se escondía de la tripulación y de las mujeres de talla ancha a las sin remedio hipnotiza con tan sólo mirarlas. y ocurrió otra vez, a mí ni me miraron, creo que no estaba allí para ellas.

sounds and silences: r. l. burnside. hoy ha fallecido esta leyenda del blues.