Aquí, allí y en todas partes
“Un fantástico zorro que nos dejó paralizados” podría ser una canción de segundo nivel de Shimmy con movimientos espasmódicos contra reloj y es lo más cercano que estaré hipotéticamente en mi vida a la “reivindicación”, una palabra extravagante y salvaje que sólo al contar las sílabas ya me da flato. A cuatro metros del fuego, donde se churruscaban sobre leña las carnes más delicadas de una de las 12 diferentes especies de cerdo silvestre, una de las 27 especies de zorro nos observó durante un minuto eternal. Rebobino, a tan sólo tres ó cuatro metros de nosotros, desde lo alto de una pared de piedra a la que accedió empleando una técnica de salto practicada desde una edad muy temprana, cuando aún se alimentaba de saltamontes, fruta y bayas, un pequeño zorro nos hizo inmortales. A Javi, Gorka, A.B. y a mí, y por un efecto mariposa huracanado a todos los demás SL. Sucedió unas horas después de ver saltar etéreo a un corzo rojizo, una de las más increíbles de entre todas las 224 especies de artiodáctilos, sobre un campo de maíz. Un sueño diurno inaudito, porque sus hábitos son crepusculares, viéndosele rara vez durante la luz del sol, pero fue esa una excepción, y nos hizo imperecederamente felices. El reino animal tiene ese efecto en mí, me hace creer en la humanidad. Han sido días de misantropía contemplativa, de fútbol de mesa, de espirales elípticas, irregulares, anulares, lenticulares, en forma de remolino acuático, o incluso con forma espiral barrada entre otras más sofisticadas como cigarros, girasoles, sombreros, etc. De nadar a crol y a espalda porque son dos estilos iguales sólo que dados la vuelta, y además no tienen restricciones de simetría y se utiliza la patada oscilante, lo más cercano que podemos estar en el Subtrópico de SL* a un arte marcial. Han sido días de meteoritos. Y de un excéntrico banquete llamado Pantao Hui o "El festival de los melocotones" originario de China, consagrado a esta fruta de “Los inmortales escondidos”, que navegan en nubes. Los miembros del grupo rara vez aparecen por separado y los poderes de cada uno de ellos pueden dar la vida o destruir el mal. La mirada fija en el huracán.
*Como Los Angeles
**Aquí, allí y en todas partes