25.2.11


Cómo adaptar o versionar una canción
Las diferencias con aquella canción que compones tú son claras (salvo que adaptes una canción propia: en ese caso haz exactamente igual que si fuera extraña). Ante todo aquí los huevos son un flashback, y la gallina un animal prehistórico. Luego, como la mayoría de los insectos, los peces, los anfibios y los reptiles, así como la totalidad de las aves, los huevos están ahí fuera no sabes bien hace cuánto tiempo, como en Canción triste de Hill Street, y tu misión es adulterar su desarrollo, la eclosión. Tienes que ser un ornitorrinco, claramente, y desconcertar a los naturalistas, con tu hocico en forma de pico de pato, cola de castor y patas de nutria. Pervertirte, pero permanecer infrarrojo, cerca aunque a una distancia de seguridad del Fantasma. Donde aquel dijo luz tú puedes decir penumbra. Si cuentan la historia de un pez ballesta lo más divertido sería robar la flecha y convertirla en una canción de amor tóxico, el pez sería un ángel caído. Lo único que considero imprescindible respetar es todo lo que tenga relación con el espinoso tema de la reproducción, el sexo no lo conviertas en un vegetal. De hecho las verduras aquí no tienen cabida, esto no es una dieta equilibrada, hace falta sangre, y no alfalfa. Ni siquiera yuca. Aunque Kraut (-rock) significa repollo, pero es una excepción alucinante. (El chucrut sí nos vale de mucho). El compás se puede cambiar, una vez la velocidad, dependiendo de cuánto rebobines, puede resultar en algún caso la clave de todo. Como en el fútbol, hace 20 años la cámara lenta era sin embargo lo que estaba ocurriendo, para nuestra percepción del presente. La canción King Kong de Daniel Johsnton dice, “le dispararon, le dispararon, creían que era un monstruo pero él era el rey (...) Pero él amaba a la mujer, y luchó contra un Tyrannosaurus Rex, una batalla de sangre, pero luchaba por la mujer”. En nuestra versión, King Kong sería un robot doméstico que hace las labores del hogar y ella se enamora perdidamente de él, sin remedio. Porque cuando nuestra protagonista llega a casa después de haber asesinado a todos los androides que tenía asignados en su jornada laboral (trabaja en la empresa de biotecnología más importante de su Era pero existe otra empresa que les pisa los talones) sufre fuertes cargos de conciencia y estrés.