Info Ballads Don't Change Things


Ballads Don't Change Things
(2004, limbo starr)
Uno de los mejores discos del año para Rockdelux
One of the best albums of the year according to Rockdelux

ROCKDELUX
FOLK PSICODÉLICO. Una presentación destartalada, un leve recitado un tanto descuadrado, unas líneas que invitan a un recorrido más que peculiar: "coge mi mano / y viaja hasta el fin del mundo", susurra Remate en una escueta "Introducing". No sé si aquí empieza su particular itinerario hacia los confines del mundo o hasta lo más recóndito de sus miserias. No sé si presentarle como nuestro Devendra Banhart o simplemente como una de las anomalías más gratificantes de nuestro indie contemporáneo. Y digo "no sé" porque este músico madrileño de 30 años no responde a ningún modelo de artista patrio. Habría que volver a acordarse de ese séquito del nuevo folk que encabeza el propio Banhart para encontrar una interpretación de la música tan suya (y sólo suya), unas barbas tan desaliñadas y una imaginería tan cercana al delirio. Su segundo disco, compuesto al poco tiempo de publicarse su anterior, "Deconstructin' Mood" (2003), es un prodigio de anormalidad. Pero cuando en este país lo singular suele venir de la mano de lo bizarro, Remate consigue ser más raro que nadie sin perder un ápice de seriedad. Igual sus profundas simas emocionales ("My symphony") no deberían compartir espacio con algún instrumental más propio de Wim Mertens ("Miss fit"), pero ése es el precio del riesgo. Del riesgo que sólo asumen los valientes. César Estabiel.

MONDOSONORO ***1/2
Remate, Canciones folk para cambiar vidas.
FOLK . En el efervescente y heterogéneo panorama del pop más (o menos) independiente nacional, casi siempre hay que acabar aferrándose a referencias foráneas. Por buscar un caso similar, ocurrió hace bien poco con Siwel (al que nadie en su sano juicio podría negar el ascendente Elliot Smith), y tres cuartos de lo mismo ha vuelto a pasar con Remate, artífice casi único de un trabajo, el segundo, cuyo resultado final se hubiera antojado difícilmente concretable sin la irrupción de Devendra Banhart y toda su pléyade de alucinados folk singers. De entre la amplísima nómina de reseñables álbumes editados el pasado ejercicio (y que dio para una lista de cuarenta en esta santa publicación) es de ley no olvidar el debut de este joven madrileño, quien invoca a los espíritus más áridos de la guitarra acústica norteamericana (Oldham, Chesnutt) guiñando un ojo, de paso, a los espectros más ácidos e irreverentemente deconstructivistas de los paladines del nuevo weird folk. Una voz frágil y susurrante, un piano comatoso y unas guitarras acústicas acariciadas con sumo mimo sirven para edificar una de las propuestas más singulares, desde ya, del pop nacional. Y esto es sólo el principio. Carlos Pérez de Ziriza.

MONDOSONORO
No mira por encima, lo hace desde la distancia este segundo álbum a un primero que entonces corrimos a aplaudir y ahora se revela dubitativo. Una segunda entrega que respira el aire de las obras magnas de los Oldham y Kozelek. Tristeza infinita. En Madrid las baladas tampoco cambian nada, pero son más hermosas que nunca... Rubén Irisarri.

METRÓPOLI (EL MUNDO) ***1/2
Este madrileño de formación clásica debutó el año pasado por la puerta de atrás. Su segunda entrega confirma la sorpresa con un sonido enraizado en el folk norteamericano desde una perspectiva intimista y alucinada. La sencillez de recursos -voz, guitarras, piano, armónica, sintetizadores y silencios esparcidos con sosiego- no impide un resultado complejo e impactante, plagado de un misterio cercano al de Wilco o Bonnie 'Prince' Billy. David Saavedra.

GO MAGAZINE
Las comparaciones siempre son odiosas y, en general, engañan, pero por favor cojan con una mano el "Master and everyone" de Bonnie Prince Billy, con otra "Ballads don't change things", segundo disco del madrileño Remate y no me digan que la portada de éste no es a la estética ortodoxa lo que la de aquel es a la iconografía evangélica. Bien. Muy bien. Ahora, no se me ofendan, pero considerando lo poquito que les ha costado localizar su ejemplar personal de "Master and everyone", nos vemos obligados a suponer que tienen cierta sensibilidad para con el country alternativo, por lo que, ya que están aquí, sugerimos que se sienten todos en el suelo y escuchen: oigan, oigan estos once temas de sentimiento apocalíptico a flor de hueso, su meditada respiración, su lentitud sacramental; sientan, sientan cómo se les acelera el pulso cuando aparece el espíritu de Daniel Johnston, y cómo agrietan el techo cuatro arreglos bien dispuestos, y cómo se nos traga la tierra mientras suena un piano más reflexivo que Jim O'Rourke. Murmuremos juntos: Remate. Gloria González.