NY off the record III
Miro más allá del vaho del cristal, ensimismado, unas ardillas que corren por la azotea de mi habitación en la casa de LD Beghtol, en Brooklyn, NY, exactamente en el barrio de Bushwick. Llevo aquí diez días. Imagino que esas ardillas, parientes cercanos de las ardillas voladoras (la evolución casi siempre deteriora las especies, salvo en el futurismo), son mis palomas mensajeras, y la nuez sujeta a sus dientes esa alarma parpadeante que me mantiene alerta ante el hiperrealismo. Las ardillas son el eco de las Superluvers, esas chicas, cinco o seis, probablemente más, que se apellidan LUV porque quieren. Insensatas. Son actrices porno y viven en Los Angeles, California. Todo es verdad y tan revelador que no necesita ninguna lírica ni ficción; encierran en su nombre artístico todos los misterios de la humanidad. Amor abreviado, amor con erratas, amor como sea, saltándose el guión de unas películas hipotética y meramente terapéuticas. El fantasma de Shakespeare en un universo paralelo. Igual que el personaje de Penny Century, la superheroína de Jaime Hernández: aparece de improviso y se desvanece como un señuelo. Un contrasentido. Pienso que quizá no me den las llaves de ninguna ciudad, salvo las de California póstumamente, que no es poco. La realidad yo la siento como un cebo en el que no puedes picar, aunque sepas que está ahí, que existe inevitablemente. Retumban las voces de los niños exaltados coreando el estribillo de Superluv. Increíble. Bajo las escaleras del estudio, The Fort Brooklyn, en la calle Locust, entre Beaver y Broadway, con su puente majestuoso y atemporal. Voy a comer algo. Saludo a varios gansta rappers con coches negros brillantes, bien prensados, como los pañuelos de sus cabezas. Hip-hop fogoso a todo volumen mientras sus hijos bailan en las fuentes. Saludo a familias completas de portorriqueños envueltos en la bandera de barras y estrellas. Ellas con tetas grandes y ellos combativos, todos en gerundio, escuchando y cocinando salsa romántica. Los blancos del barrio son más o menos mi retrato robot, no sabemos abrir el capó del coche pero cantamos bajo la lluvia.
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NY off the record II
NY off the record I