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1.3.11


No hay una única definición de blanco
El centrifugado de la lavadora me recuerda a los Butthole Surfers, los echo de menos y acabo de descubrir que esa nostalgia puedo combatirla con dosis homeopáticas de electrodoméstica. También me gusta así sin mezclar ese simple sonido ensimismado como banda sonora, con tan sólo un poco de ruido de fondo, una guitarra que se nos olvida mientras sigue prendida, enchufada a un amplificador. Imagino Lost In Translation, el graffiti de Kevin Shields de murmullos blancos. Echo de menos a Sparklehorse y me compré un chaleco de leopardo, porque no encontré una con piel de pony (sintética; no seré yo quien mate a un pony). Algunas veces hasta un pony puede deprimirse: cuánto echo de menos a Silver Jews. Eran subterráneos, aunque iluminados, y decidieron quedarse ahí y no salir, secuestrados quizá por el Síndrome de Estocolmo. También en esas profundidades parece que Elliott Smith paseaba como si se tratase de la Quinta Avenida de Nueva York. En las notas de su doble disco póstumo New Moon, escritas por sus amigos que le echan de menos, entre otras confesiones muy substanciales cuentan que solía volver de los conciertos caminando por las vías del metro a su casa. Solo, aunque acompañado por todas esas sombras y luces artificiales. Hasta echo de menos a Urge Overkill, esa banda rara de dandis que se hizo famosa por la canción de la película de Tarantino, esa versión de Neil Diamond, pero yo era un verdadero fan desde Saturation. Su música podría definirse como lo mejor de Kiss (o sea, muy poco: más bien lo que querría haber hecho Kiss y nunca pudo) más la capacidad melódica brutal de The Beatles o incluso The Kinks. Todo esto no en alta fidelidad sino en pequeñas dosis y evidentemente no siempre en la cima del mundo porque si no serían una estrellas del firmamento (bueno, eso nunca se sabe a ciencia cierta). Y echo de menos a Melvins, siempre ha sido mi grupo favorito de música negra (son blancos aunque Buzz Osborne -en la foto- tiene pelo afro y ante todo su música es realmente oscura). Su disco Houdini, lo tenía en casete, antes de tanta mudanza, y lo escuchaba todo el rato. No es fácil de explicar por qué me gustan tanto, realmente es algo que me sugieren que tiene que ver con una especia que no consigo descifrar. Es raro que yo hable de cosas que echo de menos, porque sin duda lo que más echo de menos es el futuro, siempre.

26.4.10


© pic
Retrato robot de una canción perfecta
Alguna resonancia de ‘Paisaje’ o La estrella polar’, poemas de Vinicius de Moraes. La orquestación psicodélica de The Beatles siempre después de que abandonasen el rock&roll grecorromano. La típica atmósfera de medianoche de Harry Wilson. La angustia estruendosa de Kevin Shields. La amena fatalidad de Eels. La felicidad simulada de los Beach Boys. Un guiño a algún desafío imposible. Alguna burbuja de la efervescencia de Daniel Johnston, y al menos una gota del olfato de Jad Fair. El montaje del hip-hop. Los fundidos a rosa de Punch-Drunk Love. Las elipsis de una película pornográfica. Los prolegómenos de una de superhéroes. El desarrollo de una paella. Y el sabor de la yuca frita. La épica de lo mundano. La ciencia ficción de lo invisible. El traje de Elvis Costello. Las guitarras reverberantes de The Hollies. Un estribillo tan profundo como ‘Sometimes A Pony Gets Depressed’ (En alguna ocasión un pony puede deprimirse) o ‘Candy Jail’ (La prisión de los dulces) de Silver Jews. Algún alegato por una especie en vías de ficción. Los coros de NRBQ y la clase de Fleetwood Mac. Y las piernas de Tina. Y los colores de Kimya Dawson, y su pelo y el de Buzz Osborne. Y el casiotone distorsionado a lo bestia.

22.4.10


© ENDTOPIC
Un vida extra
Necesito agua con extra de oxígeno. Unos rollitos vietnamitas con extra de salsa picante. Un pronóstico del tiempo con extra de lluvia tropical. Un nuevo disco de Brian Wilson con extra de olas. Una hamburguesa con extra de adicción. Una película de Todd Solondz con extra de zozobra y un cortometraje inaudito de David Lynch con extra de dantesco. Una historia de Don DeLillo con extra de postmodernidad y un poema secreto de T. S. Eliot con extra de polución. Una conversación con algún vecino con extra de psicopatía. Una canción de PJ Harvey con extra de lívido. Un superhéroe de Chris Ware con extra de perdido y un enfermo de Charles Burns con extra de contagioso y un retrato robot de Daniel Clowes con extra de tortuoso. Un partido de fútbol con extra de todocampistas. Un domingo con extra de yuca. Un jardín con extra de raflesias. Un banana split con extra de split. Un Mai Tai con extra de lima. Un cielo con extra de algodón. Una lata de conserva con extra de radiación. Un hábitat con extra de perisodáctilos. Un telefilme con extra de siniestros. Una banda sonora con extra de Kevin Shields. Una ciudad flotante con extra de cohetes propulsores. Un trópico con extra de sueños. Un río con extra de Janeiro. Una cacatúa con extra de cacofonías.
© ENDTOPIC